La tarjeta de fidelización digital sustituye la tarjeta de sellos de cartón por una tarjeta que vive en el móvil de tus clientes, en Apple Wallet y Google Wallet, sin ninguna aplicación que instalar. Esta guía explica qué es, cómo funciona a ambos lados del mostrador, cuánto cuesta y cómo poner la tuya en marcha en unos quince minutos.
Una tarjeta de fidelización digital, también llamada tarjeta de fidelización desmaterializada, numérica o virtual, es una tarjeta de fidelización que ya no existe en papel: se guarda en el wallet digital que ya está en el móvil del cliente, Apple Wallet en iPhone y Google Wallet en Android. Ahí convive con su tarjeta bancaria, su billete de tren y su tarjeta de embarque.
El principio de fidelización no cambia: el cliente acumula sellos en cada visita, o puntos según el importe gastado, y desbloquea una recompensa al alcanzar el umbral que has fijado. Lo que cambia es el soporte. La tarjeta ya no puede olvidarse en casa ni pasar por la lavadora, su saldo se actualiza en tiempo real y el comerciante por fin sabe cuántas tarjetas circulan y quién vuelve.
Cuidado con una confusión frecuente: una tarjeta de fidelización digital no es una app de fidelización. Algunas soluciones piden al cliente que instale su propia aplicación para acceder a la tarjeta, lo que implica una descarga, a menudo una cuenta y a veces una contraseña. La tarjeta Wallet no exige nada de eso.
El recorrido tiene tres pasos.
Nadie puede hacer trampa: eres tú, o tu TPV, quien valida cada visita. El QR del mostrador es público y solo sirve para darse de alta. Escanearlo nunca abona nada, así que puedes ponerlo en el escaparate, en las mesas o en las bolsas sin ningún riesgo.
Algo que cualquier solución seria debe cubrir: no todos tus clientes usan iPhone. Apple Wallet está en los iPhone, Google Wallet en la mayoría de los Android, y queda una minoría de móviles sin ninguno de los dos. Una solución que solo gestiona Apple Wallet deja fuera a buena parte de tu clientela.
En Digikart, el mismo código QR sirve para los tres casos: Apple Wallet, Google Wallet y una versión web de la tarjeta accesible desde el navegador para los móviles sin wallet. El saldo y la recompensa son idénticos en los tres. La tarjeta también se ve en el Apple Watch, sin ajustes adicionales, porque es el comportamiento estándar de Wallet.
Esto es lo que decide si un programa de fidelización digital funciona o fracasa, y es fácil de entender: cada paso de instalación derrite las altas. Descargar una aplicación, crear una cuenta, confirmar un correo, recordar una contraseña: en cada paso, una parte de los clientes abandona. El cliente del mostrador no tiene ni tiempo ni ganas, y su móvil ya está lleno de aplicaciones.
Al pasar por el wallet ya instalado, solo queda un gesto: escanear. Esa es la diferencia entre un programa que tus clientes adoptan de verdad y una aplicación que nadie instala. También es lo que permite ofrecer la tarjeta en el mejor momento, mientras el cliente espera el cambio, sin alargar la cola.
| Criterio | Tarjeta de sellos de papel | Tarjeta de fidelización digital |
|---|---|---|
| Pérdidas y olvidos | Frecuentes, el cliente se va sin sello | La tarjeta está en el móvil, siempre presente |
| Coste recurrente | Reimpresión de los cartones en cada tirada | Sin consumibles, un cartel que se imprime una vez |
| Fraude | Sellos de favor, cartones fotocopiados | Solo el comerciante valida una visita |
| Conocimiento del cliente | Ninguno, decides a ciegas | Número de clientes, frecuencia, recompensas entregadas |
| Recuperar a un cliente | Impossible | Notificación en la tarjeta, sin SMS facturados |
| Cambiar la recompensa | Hay que reimprimir y volver a explicarlo | Se cambia en directo en todas las tarjetas en circulación |
| Puesta en marcha | Pedido a la imprenta, con plazo | Unos 15 minutos |
La tarjeta de papel conserva un mérito: existe, es inmediata y nunca se avería. Si tu clientela apenas usa móvil, sigue siendo defendible. Para los demás comercios, el cartón cuesta más de lo que parece, sobre todo porque no te enseña nada.
Con tarjetas de cartón nunca sabrás cuántas circulan realmente, cuántos clientes están a un sello de su recompensa ni quién no ha vuelto en dos meses. Diriges a ciegas algo que, sin embargo, es una herramienta comercial.
Una tarjeta digital cuenta cada visita validada. Tu panel te dice cuántos clientes están activos, con qué frecuencia vuelven y cuántas recompensas se han entregado. No son cifras por gusto: son las que te permiten bajar un umbral demasiado alto, cambiar una recompensa que no atrae a nadie o darte cuenta de que una franja de la semana merece atención especial.
Una tarjeta de fidelización digital puede trabajar cuando tu tienda está cerrada. Las automatizaciones del plan Pro cubren los momentos en los que un comerciante nunca tiene tiempo de actuar a mano:
Todas estas notificaciones pasan por la tarjeta Wallet, así que no cuestan nada al enviarlas y no se cuentan una a una, a diferencia de los SMS.
El mercado suele cobrar por suscripción, a menudo con un contador de clientes o de SMS que dispara la factura. En Digikart hay dos planes y ninguna opción de pago.
Solo se factura aparte un servicio, y solo si lo pides: la instalación de la conexión con tu TPV, 149 € IVA incl. una vez. No hay que comprar hardware, ni lector ni terminal: basta con tu móvil.
Si tienes varias direcciones, la pregunta llega enseguida: ¿hace falta una tarjeta por tienda? No. El plan Pro gestiona todos tus puntos de venta en una sola cuenta, sin límite de número y sin coste adicional por tienda. Tus clientes tienen una sola tarjeta, válida en todas partes, y sus sellos se acumulan de una tienda a otra.
Cada establecimiento conserva lo suyo: su QR de alta, su cartel, sus cuentas de empleado y el recuento de sus visitas, lo que te muestra qué dirección capta más. Y si uno de tus establecimientos es de otro sector, puede tener su propio programa aparte.
La tarjeta de fidelización digital vale para cualquier comercio cuyos clientes vuelven con regularidad. El modo sellos encaja con visitas frecuentes y ticket estable; el modo puntos, con tickets variables:
Detallamos el programa recomendado sector por sector en la página de sectores, con el umbral y la recompensa que mejor funcionan en cada actividad.
No hay ninguna instalación técnica, ningún certificado que obtener ni desarrollo que prever. Las guías paso a paso están en la ayuda.
No hace falta ningún dato para que un cliente obtenga su tarjeta: el nombre, la fecha de cumpleaños y el teléfono son opcionales, y la tarjeta funciona incluso de forma totalmente anónima. Los datos se alojan en Francia, nunca se revenden y solo sirven para el funcionamiento de tu programa.
Tus clientes y tus estadísticas te pertenecen: la exportación CSV está incluida en el plan Pro, así que te llevas tus datos cuando quieras. El sitio funciona sin cookies publicitarias y sin banner de consentimiento.
Sí, con el mismo código QR: Apple Wallet en iPhone, Google Wallet en Android y una tarjeta web de reserva para los móviles sin ninguno de los dos. Misma tarjeta, mismo saldo, mismas recompensas.
No, nunca. La tarjeta se añade al wallet que ya está en su móvil. Escanean tu QR una vez y la tarjeta se instala en unos segundos, sin cuenta ni contraseña.
No. Basta con un móvil o un ordenador para escanear las tarjetas en el mostrador, y el cartel se imprime con una impresora corriente. Sin lector ni terminal.
No. Eres tú, o tu TPV conectado, quien valida cada visita. El QR del mostrador solo sirve para darse de alta: escanearlo no abona nada.
El saldo no se guarda en la tarjeta. En un iPhone nuevo, las tarjetas de Wallet siguen la transferencia; en Android, siguen la cuenta de Google. Y en cualquier caso, volver a escanear el QR del mostrador devuelve la tarjeta con todos sus sellos.
Sí, poco a poco: ofrece la tarjeta digital a cada cliente que enseñe su cartón y abona a mano los sellos ya conseguidos. El cliente no pierde nada y tus cartones desaparecen visita tras visita.
El plan Free es gratuito, sin tarjeta bancaria, sin fecha de fin y sin límite de clientes. El plan Pro cuesta 49 € al mes IVA incl., con todo incluido, 14 días gratis y sin permanencia.
Sí, la conexión con el TPV abona los puntos automáticamente al cobrar, importe incluido. Está incluida en el plan Pro; solo la instalación se factura una vez.
¿Listo para pasar a la tarjeta de fidelización digital?
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